
Un mismo mar.
Siempre aplacible, a veces rencoroso, plácido, ofendido, soñador o esperanzado.
Peces reencarnados en almas desaparecidas, y soñadoras con lágrimas de esperanzas.
Suerte quien tenga el placer una y otra vez de volver a disfrutarlo.
Desafortunado quien tenga la desgracia de no volver.
Belleza...